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21/12/2025

La lucha de Pablo Grillo

La lucha de Pablo Grillo | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.
Pablo y su padre reciben el saludo afectuoso de otro paciente internado en el hospital.

Diez meses después de haber sido herido gravemente por un proyectil de gas lacrimógeno durante una protesta de jubilados apoyados por hinchas de fútbol, Pablo Grillo, luego de superar ocho operaciones para intentar reparar el grave daño causado en su cráneo y cerebro, permanece internado en el Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca, luchando para recuperarse.

Pepe Mateos

Pablo acaba de salir de la sesión de kinesiología y la sonrisa y la mirada luminosa que tenía una hora antes, están algo apagadas por el cansancio que le produce el ejercicio que realiza para recuperar movimientos y habilidades. Está internado en el Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca de la ciudad de Buenos Aires luego de haber estado desde el 12 de marzo hasta fines de noviembre ingresado en el Hospital Ramos Mejia donde le realizaron ocho intervenciones quirúrgicas de alta complejidad para intentar reparar los daños provocados por el proyectil de gas lacrimógeno disparado por el gendarme Héctor Guerrero durante la represión contra la marcha de jubilados, hinchas de fútbol y sindicatos. Fabián, el padre de Pablo, recientemente jubilado en Edenor, que le transmitió el amor por la fotografía y la militancia social y política, lo lleva un rato al patio del hospital luego de una ardua sesión de kinesiología para aprovechar el clima agradable antes de volver a la habitación. Personal del hospital pasa y lo saluda afectuosamente. Charlan con un interno. Pablo habla poco, pero lo hace con claridad.

“Hoy le traje la cámara de fotos”, dice Fabián, “porque mañana hay una fiesta en el hospital y quiere sacar fotos. Pablo está mejorando muchísimo, es admirable el nivel de recuperación. Es un tigre, tiene una fortaleza terrible, siempre fue una máquina de laburar. El pone lo suyo, los médicos el resto y evidentemente le llega el amor de la gente. Tiene 36 años, estudió diseño industrial, trabajó en México haciendo fotos en la playa y en una película norteamericana, hasta antes de la agresión trabajaba en el hospital Evita casi por una cuestión militante y el fotoperiodismo lo fue tomando hasta ser central en su vida. Todavía no alcanzo a entender, asimilar lo que pasa. Hay muchas cosas que afrontar y no me detengo a pensar. Esto cambió el eje de nuestra familia, íbamos caminando para un lado y de repente nos fuimos para otro. Mi perspectiva en lo personal estaba puesta en que iba a hacer después de jubilarme. Ahora nuestra vida está en el hospital alrededor de Pablo. Nos vamos rotando, nos piden que estemos de a uno para no sobrestimularlo, evitar la fatiga para que todos sus sentidos estén puestos en función de la rehabilitación”.

“Lo que sucedió con Pablo”, desarrolla Fabián, “es un tema profundamente político, pero hay algo que excede ese plano, que pasa a ser una cuestión de falta de humanidad, esta gente es patológicamente jodida. Hay un discurso de odio que se materializa en este hecho en forma contundente, como en muchos otros que venimos viendo y si no hubo más Pablos es de casualidad. A veces me preguntan qué le diría a Bullrich, a Milei y no sé qué les diría porque hablamos distintos idiomas, no creo que pudieran entenderme, estamos en mundos distintos, han venido a romper muchos acuerdos sociales y lo que los mueve es la maldad, no puedo encontrar otro calificativo. Toda su política está sostenida en la no importancia del otro. Sus argumentos de orden público son falsos, no les importa ni el orden ni el bienestar de la gente, lo demuestran con todas sus acciones, desfinanciación de salud, obras públicas, discapacidad, educación, jubilaciones, que evidencian un profundo desprecio por el pueblo. La represión de ese 12 de marzo, fue para evitar que se viera a las hinchadas de fútbol, sindicatos y otros sectores todos unidos, que venían a manifestar la solidaridad con la lucha de los jubilados. Eso no podía ser mostrado, la solidaridad no puede ser algo mostrable, no puede convertirse en una herramienta política. Siempre la represión es disciplinadora, y ese día en particular, que se comenzaba a dar una ola de simpatía con la lucha de los jubilados lo fue más que nunca para cortar la posibilidad de que esa lucha se ampliara. La represión está en función de impedir la protesta social, mostrar eso hacia dentro y hacia afuera, para sostener una política que está dirigida a convertirnos en colonia o en algo que ni siquiera sabemos que es”.

En octubre pasado, la jueza María Romilda Servini, resolvió procesar al cabo de la Gendarmería Nacional Héctor Guerrero, identificado como autor del disparo contra Pablo Grillo, gracias a una foto aportada por el fotógrafo Kaloian Santos Cabrera, que a raíz de esto fue despedido de su empleo en la Secretaría de Cultura de La Nación. Según el juzgado de Servini, el gendarme actuó de modo indiferente ante las consecuencias de los seis disparos que efectuó en total, siempre en contra del protocolo de uso de su arma. Para la jueza, Guerrero cometió los delitos de lesiones gravísimas y abuso de armas, ambos agravados por su condición de miembro de una fuerza de seguridad. Le imputa haber efectuado otros cinco disparos (además del que impactó en la cabeza de Grillo, el miércoles 12 de marzo), todos de manera prohibida, de manera contraria a la que se permite por reglamento. La magistrada aseveró en su fallo que Grillo "no estaba armado, no atacó a las fuerzas de seguridad y no representó una amenaza o riesgo suficiente para justificar el empleo de armamento hacia él o hacia el grupo de manifestantes que estaban por detrás de él".El pronunciamiento de la jueza Servini asegura: "No existe condición ni circunstancia alguna que justifique que uno se aparte de los manuales y protocolos cuando manipula elementos tan peligrosos, los cuales deben dispararse en los ángulos referenciados para que el impacto sea el menor posible". Pese a las gravísimas evidencias, el cabo Guerrero no recibió prisión preventiva, aunque deberá presentarse periódicamente ante las autoridades policiales y le seguirá vetada la posibilidad de salir del país.

 

“Hay un deseo personal y familiar que es la recuperación plena de Pablo dentro de lo posible, pero eso también está asociado con lo general, con el deseo que esto no se vuelva a repetir. Estamos viviendo situaciones que creíamos que estaban superadas con respecto a la violencia, los derechos humanos y el funcionamiento de la sociedad frente al daño del otro. El deseo pasa por que deje de estar de moda ser turro”, concluye Fabián.

El Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca está en la calle Segurola y es imposible no asociar con la expresión de Diego Maradona “te espero en Segurola y Habana”. Por un momento me lo imagino al Diego furioso, indignado con la situación, con la represión, con la vida de un pibe bueno destruida y si el Diego fuera Dios le pediría que nos mande esa cólera para que como sociedad, como pueblo que supo desear un destino de igualdad, justicia y orgullo nacional, nos levantemos contra este sistema cruel que nos sumerge en un derrotismo abúlico, que la fuerza de Pablo sea la de todo un pueblo.

29/07/2016

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