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Hace medio siglo Henry Kissinger reconocía que "Estados Unidos depende tanto de las bananas de Honduras como de sus propias computadoras", expresando la esencia de su pragmatismo geopolítico para asegurarse mercados y recursos, con un pensamiento estadounidense típico hacia América Latina durante la Guerra Fría, después del golpe de Estado en Chile de 1973, en complicidad con empresas como United Fruit Company.
A través de los años, esta cita podría ser una síntesis apta para ilustrar la estrategia de esos intereses políticos y económicos que todavía tienen plena vigencia.
Hoy, siguiendo esos consejos, los amigos occidentales de los yanquis, cuentan además con una gran infraestructura de “computadoras” física y digital, monopolizada por los grandes financistas y empresarios de Silicon Valley, que, involucrando el agro, la salud y la energía, se especializan en:
Su objetivo es correr el eje de las confrontaciones del territorio físico hacia el absoluto dominio de la mente humana, aplicando una fuerza cinética capaz de jaquear los procesos cerebrales, de tal forma que así no solo podrían ganar algunas batallas, sino fundamentalmente desarticular totalmente el raciocinio del adversario, aplicando los algoritmos de la neuro y la cíber psicología, como exitosas herramientas destinadas a instalar una guerra hibrida, basada en la manipulación cognitiva, en un claro intento de frenar los avances y amenazas de la nueva multilateralidad oriental de los Brics de China, Rusia, India y Brasil; para lo cual buscan dividir el mundo, fortaleciendo un dominio geopolítico capaz de consolidar la dictadura del algoritmo yanqui.
Henry Kissinger (que murió a los 100 años) tuvo tiempo para diseñar el rumbo de la política exterior estadounidense, transformando el viejo colonialismo imperial hecho con armas de fuego en un imperialismo silencioso, cultural y económico.
Lo que muchos no recordamos es que durante la Guerra Fría este exsecretario de los Estados Unidos (responsable del plan de terrorismo estatal impartido contra los países latinoamericanos conocido como Operación Cóndor) dio un discurso en 1985 durante la reunión de la Comisión Trilateral realizada en Costa de Marfil, donde sintió la necesidad de referirse a nuestro país, porque la democracia había vuelto recientemente a la Argentina y eso nos convertía otra vez en un peligro para ellos.

Tras un veloz paneo por nuestra historia nacional, desde la colonia hasta el peronismo, pasando por las invasiones inglesas, las guerras de Independencia, Juan Manuel de Rosas, la sanción de la Constitución y el yrigoyenismo, Kissinger concluyó diciendo sin ningún disimulo: “Como ven, este país ha sido un permanente obstáculo en el mundo a lo largo de la historia. Nosotros creemos que la situación está controlada, pero debemos asegurarnos. O la Argentina acepta su papel de exportador de materias primas o procederemos a su libanización”.
Elocuente análisis político que confiesa la mala costumbre de desintegrar estados mediante conflictos internos sectarios, religiosos o políticos, para arrastrarlos a la fragmentación, la parálisis gubernamental y el control territorial, dejando países divididos con gobiernos centrales débiles, donde las facciones en conflicto minan la unidad nacional.
Hoy, en esa misma dirección, vivimos un ciberespacio como nuevo campo de batalla, donde el espacio europeo todavía persiste con su débil pertenencia a los EE.UU. y a la OTAN, que en realidad nació para destruir a la URSS.
Ese ciberespacio es un entorno virtual global, como Internet, donde ocurren interacciones, comunicaciones y transacciones a través de redes de computadoras y dispositivos conectados, abarcando desde la navegación y redes sociales hasta el comercio electrónico y el trabajo remoto, siendo un espacio no físico creado por medios informáticos, protegido por la ciberseguridad y cuyos principales componentes serian:
Se está constituyendo un mundo virtualy ámbito digital superpuesto a la realidad física, que permite actividades que (como la interconexión global) serían imposibles fuera de estos escenarios, facilitando comunicaciones instantáneas de amplio alcance.
Hoy se produce la identidad digital, donde cada acción en línea deja una huella; aunque no se descartan algunos riesgos de seguridad, ya que es susceptible a amenazas (ciberdelincuencia, virus, robo de identidad) lo que hace indispensable la protección de sus componentes.
Para evitar este desastre es fundamental la ciberdefensa, desarticulando las redes capitalistas mundiales y locales, como se probó en Irán cuando se instalaron redes locales soberanas de software nacional para la autodefensa.
También se está instalando el ciberespaciocomo ambiente de intercambio de conocimientos científicos e información de saberes y técnicas. Un espacio público de información y conocimiento, con despliegue de inteligencia colectiva en red y articulación de personas y máquinas vinculadas a través de múltiples dispositivos en torno a la generación de información teóricamente libre y este es el punto clave: los niveles de libertadque se propician en estos escenarios.
Como salida, no nos queda otro camino que asumir la nueva guerra electromagnética, defendiendo nuestros espacios y en todo lo posible frenar los objetivos cíber militares de las potencias proyanquis, desactivando las herramientas que utiliza la dictadura del algoritmo occidental para evitar su irreversible decadencia.
Es indispensable la unidad contra la división y fragmentación del mundo y sus ciberespacios, donde ya se está sembrando una renovada ética del desarrollo que se basa en el uso de nuevas tecnologías de la producción, apoyadas en redes de transferencia cíber digital y una nueva integración, sin fragmentaciones socio políticas en nuestro planeta.
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