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Vasca
desviada
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sigo
por el camino correcto (de La pasajera de arena, 1992)
¿Cómo se construye una poeta? ¿Cómo expande esa poeta la palabra, cómo la rompe desde la escritura, desde el papel y la lleva hasta el arte? ¿Y hace de esa palabra y de ese arte un acontecimiento poético, poesía en acción y movimiento?
Primero hay que ver que no es sólo una expansión ni una ruptura sino, fundamentalmente, la utilización de todos los medios y recursos disponibles para hacer estallar el lenguaje, que es la casa del poder. No ya la casa del ser que había indagado Heidegger.
En Macky Corbalán se produjo, en forma paralela y contemporánea el crecimiento de su conciencia poética, política, feminista y lesbiana. Indetenible aun con dudas, empecinada aun con retrocesos, siempre tierna en su amor por lo desprotegido, lo vulnerado, lo excluido del mundo capitalista. Fue primero peronista revolucionaria y cristiana de base; luego militante estudiantil y, como un rayo, la poesía atravesó y encandiló y encendió su vida. Ya no hubo retorno. A partir de entonces, su política fue el feminismo articulado con su reconocimiento como lesbiana (más tarde incorporaría lo queer). El soporte que configuró esa actividad fue siempre la poesía, a la que llamó su “madama”, con lo que el término connota de exigencia absoluta muchas veces sin nada a cambio. Aprendió que la poesía circula no sólo en la palabra o el libro, más bien en la oralidad y así se dedicó a estudiar el corte del verso, esa cesura que es más que pausa y que impone un ritmo, una cadencia. Ese aprendizaje voraz sirvió para incorporar música, artes plásticas, danza, performances. Siempre en expresiones colectivas con gente de diversa procedencia e ideología. Lo único que pedía, como su “madama”, un sometimiento absoluto a la consigna poética y la libertad respecto de los hechos y las cosas que sólo otorga el humor.
Eligió sus amores por encima de su bienestar. Abjuró del capitalismo y estuvo años sin empleo. Y no por eso dejó de buscar el goce y el placer, ni abandonó el despliegue de su poesía que se extendió de manera raigal en Patagonia primero, y luego más allá, encabalgada en su incesante activismo político feminista.
Sus libros fueron un itinerario del crecimiento de una poesía. Cada uno multiplicaba el desafío del anterior, y todos juntos constituyeron la laboriosa construcción de un sendero inexorable. Nunca una distensión, jamás una fisura. Hasta los póstumos, que ella trabajó ya convaleciente con paciencia y minuciosidad de orfebre, son novedad, brillo, hondura. El último en vida, justamente, fue un poemario de homenaje a los animales y, en un juego de palabras casi aristotélico les adjudicó un alma, un ánima. El título ANIMA(I)Sconsagra ese juego. La jerarquización de los animales va junto con la disminución del autor como sujeto. En este poemario, ella abandona su “firma”, Macky Corbalán, y adopta la de “macky poeta”, como “una ficción de su autor(aeiou), que también es una ficción, tal como tú: mon semblable, mon frère!”.Esa contratapa escrita por ella es una definición de sí misma y una especie de pequeño manifiesto porque “al personaje le tocó (cree que eligió) moverse en este mundo raro como lesbiana, feminista, queer, activista por los derechos de los animales no humanos y de las plantas (también se acerca amorosamente a lo inorgánico). Y la poesía, su imprescindible link con el aire que respirar o el aire que respira”.
Este pequeño poemario fue resultado del giro existencial ocurrido en Macky Corbalán después de 2010. Como culminación de un proceso personal que incluyó, entre otros elementos la motorización del activismo político, la profundización de su pensamiento poético y la elaboración teórica del feminismo, también ocurrió la disolución del yo poético o el sinceramiento de la construcción ficcional del autor/a. Entonces, se liberó de toda sujeción a los mandatos institucionales convencionales y del que ella consideró el mayor de todos ellos por ser, justamente como hemos dicho, la casa del poder: el lenguaje.
Diversidad o no
¿Diversidad? Tanto en el poema leído al comienzo, como en su participación en el encuentro organizado en el Centro Cultural de la Cooperación en 2012 con el tema “Diversidad cultural y poesía ¿hacia un canon imposible?”, Macky Corbalán se embanderó en el desenfreno razonado de todos los sentidos propuesto por Rimbaud y la reivindicación de lo abyecto como verdadera piedra de toque que desnuda los garfios del capitalismo y lo perturba. Habló de esa monstruosidad que desnuda el peinado prolijo del poder, la heterosexualidad como única opción y sus extremos: misoginia y patriarcado (aclaración: muchas de estas expresiones le pertenecen). Es la poesía, en síntesis, la única respuesta contra los parásitos del poder en todos los aspectos de la vida. No se trata de ser tolerante y bien pensante, no, todo lo contrario. Y no es la poesía el pretexto, no, es la que guía y, según Macky Corbalán, la única posibilidad de romper todas las cápsulas que nos tranquilizan en los modos de vida que practicamos.
Entonces, quizás ella asociara diversidad con tolerancia. Siempre, de manera intransigente, decía que tanto el poder como el lenguaje aceptan la diversidad porque no los conmueve. Podía aceptar, en cambio, la palabra subversión como esa acción que da vuelta, que arriba coloca lo que estaba debajo. Pero también y quizá más preciso, sea resignificar la palabra perversión, asociada a lo abyecto que rompe, a lo monstruoso que corrompe. Para ella, Estado, instituciones, sistema, debían ser transformados no sin dolor ni violencia. Siempre con humor. Esta crisis, alumbrada hace ya más de una década, no pudo (no podía ) prefigurar lo que hoy nos ocurre. Sí pudo anticipar la emergencia en que está hoy el planeta, la deshumanización de los humanos, la depredación sin fin de animales, plantas, piedras. En estos años tenía presencia en la radio de la Universidad Nacional del Comahue con una columna en el programa “Se dice de mí”, conducido por la periodista Mónica Reynoso. Su participación fue con comentarios sobre poesía y feminismo y se complementaba con el proyecto -que tuvo algunas emisiones- de un micro denominado “Señora Lázaro”.
Militancias
Ya su militancia, que incluía activismo, instalación artística, disrupción a como fuese, poesía por supuesto, había transitado por Fugitivas del Desierto, Potencia Tortillera, Lesbianas Fugitivas. Un detalle: se apropió de la palabra “desierto”, que aquí en Patagonia suele designar la campaña de Roca y la matanza, expulsión y confinamiento del pueblo mapuche y la brutal transferencia de tierras a las oligarquías vernáculas y sus mandantes, los neocolonizadores europeos. Tomó esa palabra y la asoció con “Fugitivas”. Esta denominación supone, acaso, una relectura del Martín Fierro: alude, pienso, a la huida al desierto cuando el ejército y las instituciones del poder funcionan descaradamente como herramientas de sometimiento. Lo de fugitivas puede tener alguna relación con la necesidad de huir de un sistema que oprime, sojuzga y niega al otro o a la otra. No hay nada más allá del heteropatriarcado, parece decir la sociedad y entonces la revulsión de mujeres, lesbianas, homosexuales, travestis se canaliza a través de resistencias artísticas fundamentalmente.
En esta etapa, la acción callejera era importante: muros de Neuquén amanecían con pintadas hechas con esténcil que configuraban a la vez un guiño artístico y un sarcasmo. Por ejemplo:
mostrar las uñas
sacar la lengua en mofa aguda
lanzar improperios como ácido
al ademán cándido
del que escucha(“Estarse sola”, fragmento, en La pasajera de arena)
No al mundo binario
Entre 2011 y 2012, Macky Corbalán motorizó, con un conjunto de poetas, videastas, músicos, artistas plásticos, bailarines, tres espectáculos que coagularon este pensamiento disperso y lo pusieron en escena, de manera artística y subversiva. La gestión fue completamente independiente y alternativa, como fue construyéndose sin detenerse desde los años anteriores. Veamos: publicó sus primeros libros en la editorial Tierra Firme, de José Luis Mangieri, luego siguió con Hipólita, un sello independiente de Rosario, continuó con La Mondonga Dark, creado por ella junto a valeria flores y finalizó con la cebolla de vidrio ediciones, artesanal e independiente. Esto implicaba hacer circular el poema fuera de los circuitos comerciales convencionales, ponerlo en un lugar de cuestionamiento y que, además, implicase un esfuerzo por parte del lector o la lectora. Es decir, se sabe que el libro está publicado, pero llegar a él implica una suerte de iniciación en la poesía.
Así, es casi natural que mostrar qué se hacía en materia de arte en Neuquén implicase una confluencia de saberes, artes, disciplinas y personas. Había al menos dos requisitos: calidad en la ejecución de la obra que se llevase a escena y mantenerse dentro de la consigna establecida. La primera, Poetas a la cucha, suponía exhibir cómo la sociedad veía a los poetas y cómo éstos percibían la sociedad. El segundo fue Curia poetas, un desafío al mundo binario (positivo/negativo; uno/dos; varón/mujer; cielo/infierno). Es un panorama, decían los artistas, donde “sólo quedan la marginación o el disciplinamiento, el control o la sanción. Por eso, la poesía vuelve para recoger los horizontes desplazados hacia el caos y mostrar esa realidad otra”. En la descripción de estos espectáculos se ha utilizado el verbo mostrar y por eso no es casual que el último haya tenido el título de Mostro Verso.Mostro de monstruo, monstruo del ser que se muestra. Verso, por la poesía. La poesía que muestra su faceta más revulsiva. En los espectáculos confluyen varios lenguajes artísticos con textos de poetas. Se producía una migración de formatos trabajados en performances, videos, coro, danza. La producción se pensaba en torno de lo poético, “que es como el concepto que une al grupo, y después llevamos a cabo el desarrollo artístico en diferentes formatos”, según explicaba Paola Brito en una entrevista periodística.
En estos espectáculos participaron, además de Macky Corbalán, Silvia Mellado, Ángela Jerez, Verónica Padín, Oscar Cares, Raúl Mansilla, Gerardo Burton, Pablo Iglesias, Osvaldo Salas (poetas); Pao Lunch (Paola Brito) y Belén Lorenzo (Pastelitos Punk, coreografía, instalaciones artísticas); Marina Mellado (video); Daniel García y Mauro Mushu (música), entre otros.
Editorial y tabla periódica
Apenas un año después, un paso más. La Mondonga Dark, editorial alternativa e independiente, “proletaria”, según sus palabras, fue fundada por Macky Corbalán y valeria flores. Publicó tres títulos, en tiradas pequeñas: Bruma coja,de flores; El acuerdo, de Corbalán y Lenguaraz, un proyecto de imagen de ambas, a cuatro manos. La editorial, que tuvo vigencia entre 2012 y 2013, fue otra vez una confluencia: el artefacto, el hecho físico y estético; una acción por fuera de cualquier circulación comercial o institucional establecida; poesía de calidad; pensamiento feminista y queer. Estos son sólo algunos rasgos de una acción que en una suerte de manifiesto explican lo siguiente en su página web: “La Mondonga Dark (La mondonga dark, libros de morondanga. La vindicación desde las tripas de la oscuridad, de una nueva luminaria contra la hiperluminosidad de la palabra servil, aséptica, petrificada, inmaculada, 'prestigiosa'. Estimuladas por el erotismo de la palabra escrita y del papel, de la textura de la letra. Circulamos por fuera de la geografía de los géneros, del circuito editorial mainstream, de la consagración literaria. Escarbamos en la inventiva y la conmoción entre escritura y lector*s. Desertamos de la masividad y el entendimiento, más bien nos fascina el shock, la irrupción, la incógnita, el enigma, el misterio, el acertijo, la opacidad, el espectro. Cautivadas por voces inéditas y estéticas discrepantes, experimentales y rebeldes. Excitadas por una política del lenguaje con capacidad poética, no instrumental ni eficiente ni útil. Realizamos tiradas reducidas de calidad precaria pero óptima, mínima pero suficiente, artesanal pero tecnológicamente doméstica. Apostamos a la copia, a la multiplicación y proliferación por otros canales, desde la fotocopia a la descarga de la web. Libros de morondanga, no hace falta ni que lo digas porque eso ya lo sabemos… el desafío es otro.”
En ese mismo año, 2013, otra vez junto con valeria flores, lanzaron una tabla periódica de elementos que complementaba la elaborada por Mendelejev: El Elemento 119, “el que resta, que sobra, que falta” es la poesía. Fue un trabajo de dos años que consistía en una serie de veintidós elementos reformulados con 44 poemas sin firma, porque “la poesía es el cuerpo primitivo de la palabra y el ingrediente de que se componen y en que se resuelven, en último término, todas las lenguas y las vidas”. Entonces, la designaron así: Elemento 119 – tabla de poesía. (Ver en aquí). Se distribuían en postales realizadas con arte digital, en el frente estaba el elemento 119 sobreimpreso y, en el fondo la “tabla de poesía”, emulando la de Mendelejev. En el dorso, pequeños poemas casi aforísticos, “palabras despojadas de firma pero con la rúbrica de una pasión por esa escritura que se deja herir por la fugacidad de un decir inútil, mínimo y ardiente”. Imprimieron 22 postales que fueron distribuidas en lecturas, ferias, actos y movilizaciones o mano en mano en encuentros personales.
Desvíos, correcciones
Vuelvo al poema del principio. Vuelvo a las preguntas iniciales. ¿Cómo Macky Corbalán se construyó como macky poeta a partir de ese “camino correcto”, elegido como “desviada”? ¿Cuál sería hoy ese camino correcto, cuál la desviación?
Hemos visto que el punto culminante de esta trayectoria ocurrió entre 2011 y 2013. En noviembre de ese último año se declaró la enfermedad que la llevó en el mes de septiembre siguiente. Ese conjunto de proyectos, aspiraciones, expectativas; ese amplio abanico de relaciones y de redes; esas contigüidades ramificadas reticularmente; esas búsquedas artísticas que sirvieron de soporte a los “conjuntos de intensidades” (Nelly Richard) tuvieron entonces su auge. Conviene iluminar ese momento con sus palabras en el Centro Cultural de la Cooperación, cuando expresaba que la abyección es “aquello que perturba una idea, una intensidad, un orden, aquello que no respeta límites, los lugares, las reglas”. Así, la poesía “ha de apropiarse y autonombrarse abyecta como estrategia de disputa de poder con los fascistas de la lengua, que no impide decir, sino que obliga a decir”.
¿Qué ha ocurrido en estas sociedades, en el mundo doce años después? Una respuesta puede ser que la abyección ha devenido, pandemia mediante, en justamente ese poder que Macky Corbalán combatía con diferentes estrategias. No se vio venir, no se percibieron las mutaciones en la conciencia y cómo lo revolucionario cambió de bando. La rebeldía tiene rostro de fascismo, de derecha recalcitrante, de crueldad en progreso. Cabe entonces que preguntarse qué modalidad asume hoy la poesía como revulsivo contra este poder y su casa, el lenguaje. Justamente cuando el lenguaje está distorsionado por las noticias falsas, los significados bastardeados, los sentidos desorientados, el desorden en los gobiernos del mundo. No hay paraguas, no hay escondites, no hay fisuras para el ojo enorme y todopoderoso del algoritmo, que no admite diversidad y, si lo hace, es una falsa diversidad. Se sabe hoy, más que nunca, que esa tolerancia falluta y de bien pensante, jamás producirá un cambio, un cuestionamiento, una crítica. Es apenas una actitud para las redes antisociales.
Por tanto, acaso el mensaje del último poemario publicado por Macky Corbalán en 2013 sea la salida: la ternura hacia los animales no humanos, extensiva a todos los seres vivos del planeta y al planeta como un ser vivo. Y nuevamente, con la poesía como guía y soporte.
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