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07/12/2025

Atilio Borón

“Para los argentinos, el gobierno de Milei es una desgracia infinita”

“Para los argentinos, el gobierno de Milei es una desgracia infinita” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Tenemos que sacárnoslo de encima”, dijo el politólogo. Aseguró que EE.UU. es un imperio en declinación que avanza sobre los recursos naturales de Venezuela, Argentina y otros países de la región. Pero que Trump “no tiene consenso interno”. El avance de la derecha -afirmó- tiene que ver con que los gobiernos progresistas “no fueron a fondo”.

Marcelo Castro

El sociólogo y politólogo Atilio Borón sostuvo que “para los argentinos, el gobierno de Milei es una desgracia infinita, y tenemos que sacárnoslo de encima lo antes posible”.

Borón reflexionó sobre el hecho de que “para el 2027 sería un crimen si el campo nacional y popular no se organiza para ganar las elecciones y empezar a reconstruir un país que ha sido destruido”.

Por otra parte, el escritor y catedrático habló del fracaso del campo popular: “me niego a culpar a la gente que votó por Milei, porque si lo hizo fue porque nosotros hicimos las cosas mal”, apuntó.

El catedrático, autor de 47 libros, analizó en charla con Va Con Firma  la actualidad política de Latinoamérica y de Argentina en particular.

Describió a la administración de Donald Trump como la del Imperio en declinación que, en su esfuerzo por mantener la hegemonía política, pretende avanzar contra los recursos naturales de Venezuela, Colombia, Nicaragua o Argentina.

Aseguró que el posible triunfo de la extrema derecha en la segunda vuelta electoral en Chile, luego de una gestión “progresista” como la de Gabriel Boric, obedecería a que se trató de un gobierno que llevó adelante políticas “moderadas”, al igual que lo ocurrido en Argentina con la gestión de Alberto Fernández, que “no fue a fondo” con temas claves como, por ejemplo, declarar la ilegalidad de la deuda externa.

Al evaluar el alcance de la estafa conocida como causa Libra, Borón advirtió que Javier Milei “puede ir preso” por la tramitación del expediente en los tribunales de Estados Unidos.

También analizó cuáles podrían ser los liderazgos en el campo nacional y popular con Cristina proscripta. “Están en la disputa por la sucesión Axel Kicillof, Juan Grabois, Ricardo Quintela o algún otro gobernador, pero no se ve una sucesión clara en el campo nacional y popular”, sostuvo.

-¿Cómo ve el panorama de Latinoamérica con el posicionamiento de Donald Trump sobre Venezuela, Nicaragua y Colombia?

-Creo que lo que está pasando es que Estados Unidos está tratando de armarse como Imperio, porque ha iniciado una fase de declinación que es absolutamente insoslayable, que había sido anticipada desde principios del siglo XXI por los observadores más lúcidos, incluso de la derecha de los EE.UU., como Zbigniew Brzezinski, quien decía que los Estados Unidos mostraba síntomas de una debilidad creciente y dificultades para seguir jugando un papel tan importante como el que había desempeñado después de la Segunda Guerra Mundial. Es más, Brzezinski llega a comparar alguno de los índices que le llamaban la atención porque indicaba una declinación, con otros semejantes que estaban presentes en la Unión Soviética diez años antes de su implosión. Por ejemplo, hablaba de la extraordinaria concentración de la riqueza que se había producido también en la Unión Soviética cuando la Nomenklatura se apoderó de las propiedades de las empresas estatales. Lo mismo estaba pasando en EE.UU. con el capital privado. Otra cosa que mencionaba era la ruptura en la unidad de la clase política, y lo estamos viendo. Lo dijo en un libro de 2012 y 13 años después vemos con Donald Trump cómo se produjo una fisura fenomenal en la dirigencia política de su país. Hablaba también del progreso tecnológico que se había ido lentificando en comparación con el de China, lo que habla de un imperio en disgregación. Su cabeza está seriamente comprometida y la disputa se traslada al entorno político inmediato de Washington que es América Latina y el Caribe, y por eso se viene con fuerza para tratar de monopolizar las enormes riquezas de este continente.

-¿Trump tiene apoyo interno como para la evaluada invasión a Venezuela?

-No lo tiene. No tiene consenso interno. Está muy mal en las encuestas, Lleva apenas 10 meses de gobierno y está en el 38 por ciento de aprobación, mucho menos que la mitad de la población. En números redondos, sólo está con él 1 de cada 3 ciudadanos de los Estados Unidos. Además, está rodeado de gente que realmente es muy incompetente y que muy poco le ayuda a mejorar su gestión, ese es otro dato real. No tiene gente de buen nivel. Hay un estudio hecho hace unos años donde se comprueba que el gabinete es el segundo peor de la historia de los estados Unidos, analizando los gabinetes presidenciales desde la época de George Washington, el primer presidente, tomando en cuenta la formación de sus integrantes, la inestabilidad de las opciones presidenciales -como la implementación de los aranceles que los pone al 50 por ciento, al día siguiente al 15 y una semana después los lleva al 100 por ciento-. El secretario de Defensa es un personaje que no tiene ninguna experiencia en materia militar; es como si a mí me nombran secretario de Defensa, no sé diferenciar un tanque de un vehículo anfibio. Eso es lo que pasa con el gobierno de Trump ahora.

-¿Podría decirse que hay una reversión de la doctrina Monroe?

-No, porque la Doctrina Monroe nunca la abandonaron. La diferencia con Trump es que él vocifera sobre esa Doctrina, que la siguió a su manera Joe Biden. El único que en cierta forma atenuó un poco eso fue Barak Obama en su primera parte del gobierno. El resto es gente que sostiene como un dato inamovible que la Doctrina Monroe sigue siendo la que garantiza la presencia de Estados Unidos en toda esta región, porque los recursos naturales –o bienes comunes que es la forma más apropiada de mencionarlos- son inmensos, empezando por el petróleo, lo que condena a Venezuela a estar en el primer lugar de la lista, siguiendo por el gas, el litio, el cobre, el oro y el agua. Este es un continente riquísimo y además es el que le queda más a mano, no es que tiene que recorrer miles y miles de kilómetros para llegar a los bosques de Malasia o Laos a buscar ciertos minerales. No, los tiene acá a tiro de cañón. Para ellos es muy importante aprovecharse de todo eso.

-¿Por qué luego de la experiencia de un gobierno “progresista”, en Chile existe una gran posibilidad de que la extrema derecha gane la segunda vuelta electoral?

-Porque creo que los gobiernos progresistas, en este segundo ciclo del progresismo, fueron más moderados en su política que aquellos del primer ciclo. Estamos hablando de Evo (Morales), de (Rafael) Correa, de Néstor (Kirchner) o de Cristina (Fernández), de (Hugo) Chávez. El mismo Lula (Da Silva) hoy está tratando de remontar una deuda social muy fuerte pero tiene un Congreso que le patea permanentemente en contra. Creo que el PT tiene 95 diputados de un total de más de 500, es decir que es una minoría. Por eso tuvo muchas dificultades para avanzar en una legislación que resuelva los problemas de la gente. Entonces, cuando los gobiernos progresistas caen en el posibilismo y en no solucionar conflictos o en no agitar demasiado las cosas, terminan produciendo frustraciones y la gente se va a la derecha. Es lo que nos pasó a nosotros con el gobierno de Alberto Fernández que, por supuesto tuvo la desgracia de la pandemia primero y la sequía después, pero hubo errores muy fuertes sobre todo en el manejo de la política económica. Errores muy graves que no fueron solo de él, porque al fin y al cabo el Partido Justicialista acompañó en darle estatuto legal a la deuda externa a través de la aprobación en el Congreso. Eso fue un error garrafal. Máximo Kirchner se había opuesto con toda razón pero fue votado. Todo ello ata de pies y manos al gobierno.

-¿No hay líderes actualmente como los que usted mencionó?

-Lamentablemente no. Por lo menos no se ven. Cristina, me parece que con toda la batería del lawfare que se ha descargado en su contra no va a tener mucha chance de tener un papel protagónico en la vida política, por lo menos en lo formal, sí en lo informal como cabeza de un gran movimiento. Pero difícilmente le vayan a permitir participar de una elección. Estas causas como Vialidad y Cuadernos, no tienen fundamento alguno, son ridículas, y cualquier juez en un país serio las habría rechazado in límine para que ni siquiera comience el proceso. Pero como acá la Justicia Federal está absolutamente corrompida, le han dado curso. Le doy un ejemplo: en Estados Unidos si voy y me presento ante un juez y le digo: “tengo este borrador de unos cuadernos en donde se demuestra el mal comportamiento del presidente de los Estados Unidos, me pide el original; y si le digo que el original lo quemé en la parrilla, me manda preso”. El periodista que impulsó estas causas, en los EE.UU. estaría preso con una causa muy complicada por obstrucción de la Justicia. Y acá no pasa nada. Entonces, Cristina está fuera de juego y dudo mucho que pueda volver a entrar porque tiene otras causas que se van a empezar a mover en cuanto ella se libere de estas dos. Están en la disputa por la sucesión Axel Kicillof, Juan Grabois, Ricardo Quintela o algún otro gobernador, pero no se ve una sucesión clara en el campo nacional y popular. Eso es muy preocupante, pero mucho más es que no se ve qué propuesta tiene ese espacio hay para salir de la crisis. No alcanza con decir ‘pongámosle un freno a Milei’ porque eso no le mueve el amperímetro a la población. Hay que decirles cuáles son las diez medidas fundamentales para sacar al país de esta postración, y no se sabe cuáles son. Está todo girando en torno a la disputa por quién se va a quedar con el bastón de mando de un ejército popular de votantes que cada día se ha venido achicando más producto de una serie de cuestiones como los intereses locales, o de gobernadores que mandaron a sus diputados y senadores, que entraron por la lista de Fuerza Patria, que ahora están trabajando abiertamente con el gobierno, como el caso de los gobernadores de Catamarca y Tucumán. En la medida en que la política se vacía y se convierte en un toma y daca de intereses económicos, ocurre esto.

-¿Qué implicancias tiene el alineamiento de Milei con los Estados Unidos?

-Muy negativas, porque hay un total abandono de los temas prioritarios a nivel nacional. Tenemos un enorme tema en el flanco internacional que es Malvinas y con el comportamiento de Javier Milei, las alianzas que fueron tejidas durante largos años con países del sur global se han desvanecido por completo. Va a ser una tarea inmensamente difícil volver a poner en marcha todo eso una vez que pase esta pesadilla. Milei ha hecho una política absurda, corrupta hasta la médula; ha comprado aviones de 40 años de antigüedad que fueron desechados por la Unión Europea y la OTAN, por 400 millones de dólares, que para ponerles un armamento más o menos moderno necesitan otros 700 millones de dólares. Una locura por aviones que no pueden volar. Supongamos que entramos en una aventura militar para ponerle coto a una tentativa de los ingleses de tener un apostadero especial en tierra firme o exijan un puerto de profundidad en Río Gallegos, y que nosotros nos opongamos y comiencen las acciones militares. Esos aviones no pueden volar porque tienen patente, repuestos y partes que son ingleses, y por eso el avión se tiene que quedar en tierra. Entonces, la política exterior de Milei es un desastre absoluto: en materia militar, por el alineamiento automático; por su tentativa de enviar la embajada Argentina a Jerusalén en contra de lo establecido por Naciones Unidas. Ningún país medianamente serio tiene su embajada en Jerusalén porque sabe que es una abierta violación a la legislación aprobada por la ONU. Pero Milei, como es un colonizado total, simplemente obedece lo que le dicen Netanyahu o Trump, y es capaz de entregar la Argentina con tal de quedar bien con sus héroes. Para los argentinos, el gobierno de Milei es una desgracia infinita, y tenemos que sacárnoslo de encima lo antes posible. Para el 2027 sería un crimen si el campo nacional y popular no se organiza para ganar las elecciones y empezar a reconstruir un país que ha sido destruido. Pensemos en la destrucción del aparato industrial argentino; el criminal industricidio acabando con grandes empresas, con pymes; la destrucción del Estado, de nuestro sistema científico que era de excelencia y competitivo a nivel mundial, no en las primeras líneas, pero producía investigadores y técnicos que podían trabajar en las mejores universidades del mundo. Bueno, ahora están en demolición el Conicet, las universidades públicas, la salud pública. Es absolutamente imperdonable lo de Milei e imperdonable lo de aquellos que de alguna manera le facilitaron esta tarea destructiva que, seguramente, va a exigir el esfuerzo de una generación que se va a tener que dedicar simplemente a tratar de remendar todo lo que este personaje ha roto.

¿Y entonces, por qué tiene todavía una buena base social de apoyo?

-Primero, porque mal que mal, los grandes medios de comunicación están a favor de Milei, aunque a regañadientes. Cuando uno lee los diarios Nación, Clarín y sus terminales en radio y televisión, va a ver que les molestan los malos hábitos de este personaje, el carácter deslenguado de su personalidad, la propensión a ser grosero, violento, insultando permanentemente a quienes no están de acuerdo con él, y dando muestras de una intolerancia muy grande agrediendo a figuras notables de la Argentina. Pero, insisto, de nuestra parte no tenemos un discurso convocante. Entonces la gente mira ese espectáculo y lo tratan de loco. Ahora, veamos: Milei tiene una causa en el distrito sur de Manhattan, lo van a citar a declarar por la causa Libra y según lo que le digan en esa citación –por ser presidente tal vez le permitan que la indagatoria la efectúe por zoom-, Milei puede terminar en la cárcel. Él y el grupo que lo rodea no son conscientes de eso. No se puede organizar una estafa a gran escala como con la moneda Cripto, siendo quien le dio el certificado de verosimilitud y seriedad a esa moneda con un tuit que duró pocos minutos. En Estados Unidos se lo toman muy en serio. Hay por lo menos 400 millones de dólares dando vueltas que se han esfumado. Le van a preguntar con quién lo hizo, quién fue su socio, pero él tuvo un papel muy importante en el tema. Milei está pidiendo que lo metan preso a Maduro, yo que él sería más cauteloso y me callaría la boca porque de repente puede terminar poniéndose el mameluco naranja. Lo del famoso 3 por ciento es un escándalo gigantesco que abarca a la figura del “Jefe”, como él llama a su hermana Karina, o bandidos como Espert que cobró 1 millón de dólares por un contrato que los narcos le pagaron 200 mil de anticipo vinculado a la figura de Fred Machado que cuando empiece a cantar van a caer todos como un dominó. Pero como no tenemos Justicia Federal todo eso está en veremos. Es un gobierno corrupto, desgraciadamente y lo digo con dolor porque Argentina no lo merece. Si eso no lo planteamos claramente, la opinión pública va a seguir indiferente porque ha calado fuerte el discurso de la derecha y el neoliberalismo que dice que todos los políticos son iguales, todos roban y todos son corruptos. Antes fue el turno de los kirchneristas, y luego los macristas.

-¿Lo vio a Milei en el Congreso cantando contra la casta?

-Son la esencia más químicamente pura de la casta. Soy politólogo. Tengo 60 años de profesión, porque empecé a los 21 años cuando me gradué en Sociología. Ahora, el tema de Argentina hoy es el “Chiqui” Tapia. La maldad de los medios que distraen a la población con cualquier cosa con tal que no se vea lo esencial, que es el despojo, el latrocinio que esta gente está haciendo, el país que está siendo vendido con bandera de remate, la entrega de la soberanía nacional, sin el menor atisbo de defender a este pobre país. No podemos dejar que el Río Paraná sea apropiado por intereses privados. Nada. No hay denuncias de eso. Entonces ¿qué le vamos a pedir a la gente? Me niego a culpar a la gente que votó por Milei, porque si voto por él es porque nosotros hicimos las cosas mal. Si no nos hacemos cargo de eso, vamos a tener Milei, Karina o Santiago Caputo, por 30 años más. Más vale que nos pongamos las pilas y quiero ver las 10 medidas fundamentales para sacar este país adelante y si el campo popular, la centroizquierda y el progresismo no lo pueden producir, entonces basta de quejas y, como decía el “Coco” Basile, “andá a llorar a la Iglesia”. Y no nos quejemos más de Milei o de Karina, porque es nuestra incompetencia o nuestra incapacidad política la que nos ha llevado a este punto. Tenemos que hacer la autocrítica.

-¿Qué opinión le merece el nombramiento de un militar en actividad al frente del ministerio de Defensa? El gobierno lo justifica con el argumento de que quien fundó el peronismo era un militar.

-La verdad es que es un error. Me parece que tiene que ser un civil. Ahora, lo más grave no es que sea un militar, sino que es un militar que no ha hecho la crítica de lo que fue la dictadura militar, porque tiene una razón personal: su padre estuvo involucrado. Podían haber elegido otro militar, pero no era lo óptimo. Debieron designar un civil como lo fueron Nilda Garré, o el Chivo Rossi. Pero designaron a Petri, un inútil. Es una provocación. Rompen las reglas, hacen lo que quieren y siguen gobernando. Hay una cosa que quiero llamar la atención: Martín Balza fue un personaje muy importante e hizo una autocrítica fuerte al régimen militar. Pero este no es Balza. Este es un tipo que ha consentido todo. Pero me parece que es importante que la Argentina tome nota del ejercicio del poder que ha hecho Milei. Siendo un personaje perverso y sin embargo tiene un rasgo que a nosotros nos ha faltado, y es la voluntad de ejercer el poder hasta sus últimas consecuencias. Nosotros nunca tuvimos una situación como esta. Es decir, es un hombre que lleva todo hasta el límite absoluto, incluso llegando a violar algunos preceptos de la Constitución, pero gobierna. Y nosotros siempre hemos tenido una especie de complejo de culpa; llegamos al gobierno y nos cuidamos de qué decir o con quién hablar para no ofender o que no parezca que somos gente que viene con afán de revancha. No caigamos en eso. A Milei no le importa nada, y de ahí tenemos que sacar una muy clara conclusión: cuando uno va a gobernar tiene que estar dispuesto a jugar los 90 minutos del partido y con total intensidad. Nada de especular. El diálogo está muy bien, pero hay que tener claro para qué y para quién se va a gobernar. Que el diálogo no enturbie la tarea fundamental que es garantizar que este país vuelva a ser vivible, donde la gente tenga futuro, que tenga soberanía sobre las inmensas riquezas y un país que no puede ser jamás sometido a los vaivenes de la política internacional y hacer una alianza con los dos peores personajes a nivel mundial. Trump está reconocido mundialmente como un personaje nefasto, prepotente y que no respeta las reglas. Y Netanyahu es el genocida más grande del siglo XXI. Cuando uno está aliado a un hampón y a un genocida y pone el país atado al carro de esos dos personajes, todo va a ir muy mal, lamentablemente. Tenemos que cambiar el rumbo antes que sea demasiado tarde.


 

29/07/2016

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